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Enfermedades profesionales

¿Qué es una enfermedad profesional?

El concepto de enfermedad profesional nos lo da Art. 116 de la Ley General de la Seguridad Social, que la define como aquella enfermedad “contraída a consecuencia del trabajo ejecutado por cuenta ajena en las actividades que se especifiquen en el cuadro que se apruebe por las disposiciones de aplicación y desarrollo de esta Ley, y que esta proceda por la acción de elementos o sustancias que en dicho cuadro se indiquen para cada enfermedad profesional”. Es de esta definición legal de donde podemos extraer los requisitos que deben darse para que la enfermedad sea declarada como enfermedad profesional, a saber:

  1. Que el trabajo se haga “por cuenta ajena“.
  2. Que la enfermedad contraída se deba al desempeño de una de las actividades que se especifiquen en el cuadro de enfermedades profesionales. Este cuadro del que a continuación hablaremos supone un listado cerrado de enfermedades profesionales, de manera que si la enfermedad padecida no está incluida en el mismo podrá quedar incluida en el concepto de accidente laboral  según establece el artículo 84.2, apartado E, de la L.G.S.S., pero no tendrá la consideración de enfermedad profesional.
  3. Que la enfermedad sea como consecuencia de la acción de sustancias o elementos que el cuadro de enfermedades profesionales indica.

Puesto que nuestro sistema recoge qué enfermedades pueden considerarse una enfermedad profesional, su diagnóstico se basa en una presunción legal iure et de iure, esto es no se admite prueba en contra. Quiere ello decir que si un trabajador sufre una de las enfermedades listadas y ha trabajado en una de las actividades a las que se presupone el riesgo inherente de desarrollar esa enfermedad, no debe probar su origen profesional ya que se presupone que existe una relación de causalidad entre la enfermedad y el trabajo desarrollado.

Por el contrario y tal y como hemos apuntado antes, si la enfermedad padecida no está recogida en el listado de enfermedades profesionales pero se puede establecer una relación de causalidad entre la exposición laboral y esa enfermedad, ésta puede ser, al amparo del art. 115, punto 2, letra “e” de la LGSS, reconocida como accidente de trabajo.

La definición de accidente de trabajo, viene recogida en el Art. 115 de la LGSS que lo define como “toda lesión corporal que el trabajador sufra con ocasión del trabajo que ejecute por cuenta ajena”, ampliando la ley el concepto de accidente de trabajo a las siguientes situaciones:

  • Cuando el accidente ocurre al ir o al volver del trabajo, que es lo que se conoce como accidente in itinere.
  • Al accidente que ocurre en el desempeño de cargos electivos sindicales.
  • Al accidente que ocurre cuando el trabajador está desempeñando tareas encomendadas por el empresario.
  • Cuando el accidente ocurra en acciones de salvamento siempre que estas acciones tengan conexión con el trabajo desempeñado.
  • Las enfermedades o defectos padecidos con anterioridad al accidente que se agraven como consecuencia del mismo.

Además hay que tener en cuenta que el hecho de que la enfermedad padecida no aparezca recogida el listado legalmente establecido, no significa que de por si se descarte su origen laboral, sino que será necesario iniciar un proceso legal en el que se acredite la relación que hay entre la misma y el trabajo desarrollado por el trabajador enfermo, obteniéndose así el reconocimiento de enfermedad profesional con las ventajas que de ello se derivan y de las que se habla en el apartado “beneficios de su reconocimiento”.